Las reservas libres se compran con deuda
Por: Enrique Szewach - Economista
Como es sabido, el Banco Central heredó de la convertibilidad el concepto de «reservas libres», definidas como la diferencia entre las reservas internacionales, del Activo del Banco Central, y las reservas necesarias para respaldar la base monetaria dolarizada. (Es decir, lo que «sobra» de las reservas, restada la base monetaria en dólares, - la Base Monetaria en pesos, dividida por el tipo de cambio de cada momento.)
Estas reservas libres son las que autorizan los, tristemente célebres, DNU para ser prestadas al Tesoro nacional, para que, a su vez, éste cancele deuda soberana en moneda extranjera, tanto a organismos internacionales como a tenedores privados.
En otras palabras, el Gobierno nacional coloca deuda en el Banco Central, contra las reservas libres, por el monto que necesita cada año para pagar los vencimientos de deuda externa oficial.
Obviamente, lo de las «reservas libres» es una mera definición contable, dado que, en un régimen de tipo de cambio con devaluación administrada y control estricto de cambios, no es necesario que exista una relación específica entre la base monetaria y la tenencia de divisas del Banco Central, más allá de lo que aconsejan las normas prudenciales de administración de reservas y de política cambiaria.
Sin embargo, en un sistema fuertemente dolarizado como el nuestro, en el que la estabilidad nominal depende, ciertamente, de la expectativa de que «haya dólares suficientes» para manejar la política cambiaria y responder a cualquier corrida, un uso intensivo de las reservas para préstamos al Gobierno, reduciendo el respaldo de la base monetaria, puede resultar peligroso en la medida en que, insisto, se perciba que los grados de libertad para controlar el valor del tipo de cambio del Banco Central se van reduciendo.
Quizá por eso, y pese a no estar obligado a hacerlo, el Gobierno ha preferido respetar la «arcaica» definición de la convertibilidad y no modificar, hasta ahora, el régimen legal, para usar las reservas con mayor libertad.
El problema es que desde que comenzó el control de cambios en la Argentina, a fines de octubre del año pasado, y paradójicamente, las reservas libres que ya se habían reducido a unos 2.600 millones de dólares pasaron a ser negativas en casi 5.500 millones de dólares hacia fines del año pasado. A partir de allí, y por una combinación de razones estacionales y de un cambio importante de la política de expansión monetaria del Banco Central, dichas reservas libres, si bien siguen siendo negativas, se han recuperado hasta un valor negativo de 1.250 millones de dólares. Es decir, las reservas libres se evaporaron en los últimos meses del año pasado y ahora, aunque permanecen en terreno negativo, se han «recuperado» en unos 4.200 millones de dólares.
Entiéndase bien, esta recuperación no obedece a la compra de dólares por parte del Banco Central, dado que cada dólar que se compra genera un aumento en pesos, al tipo de cambio de cada día, de la base monetaria. Entonces, para que las reservas libres aumenten no basta con comprar dólares, hay que contraer la Base Monetaria para que esos dólares comprados sobren del respaldo a la base.
Éste ha sido el cambio importante de la política monetaria. Aprovechando la extraordinaria liquidez del sistema
financiero, derivada de la estacionalidad, pero, fundamentalmente, del estricto control de cambios, que limita la compra de dólares por parte del sector privado, más las de girar dividendos y otros pagos, el Banco Central está colocando deuda en pesos (Lebac) a tasas relativamente bajas, para absorber los pesos que emite para comprar dólares y «un poco más».
Pero sucede que a medida que avance el año, el Banco Central deberá emitir pesos, no sólo para comprar dólares, si no para cubrir el déficit fiscal nacional y provincial. Ese importe difícilmente sea inferior a los 50.000 millones de pesos. De manera que si hace falta absorber pesos para que sobren dólares de libre disponibilidad en la cantidad necesaria para cubrir el faltante de hoy y las necesidades de deuda del Gobierno en este año, habrá que absorber la emisión de pesos para atender déficit fiscal y la emisión equivalente a unos 8.000 millones de dólares, producto de los 6.000 millones que hacen falta, más lo que todavía falta hoy (los 1.200 arriba mencionados).
ENTRE LOS BONOS, LOS DISCOUNT EN DÓLARES Y EN PESOS PROMEDIARON GANANCIAS DEL 9 POR CIENTO
Acciones y oro fueron lo que más rindió en enero
Por: Luis Beldi
A pesar de las bajas de las últimas ruedas, la mejor inversión de enero fueron las acciones. El índice Merval de los papeles líderes mejoró el 13,18% en el mes.
Sin embargo, en los últimos días el clima de negocios desmejoró por las regulaciones del Banco Central sobre las entidades financieras, que prácticamente las inhiben de repartir utilidades entre los accionistas. También influyó el avance sobre las petroleras, que hizo caer las acciones de YPF más del 10% en un día. Si no fuera por estos percances, el Merval habría tenido un mes histórico.
Lo preocupante es que el cambio de humor se proyecta sobre febrero. Los inversores se han vuelto cautos por el avance del Gobierno sobre el sector privado. El oro fue la segunda gran inversión, con un alza del 10,80% en dólares. Este activo se mide directamente en divisas porque hay problemas para comprarlo en las casas de cambio y bancos porque tiene las mismas restricciones que el dólar y el euro.
Debido a estos problemas de acceso, creció la plaza marginal de cambios. Allí el «blue», que cerró el mes a $ 4,79, subió el 1,91% después del fuerte retroceso de ayer de 5 centavos debido a que aparecieron más vendedores de lo habitual por las urgencias de fin de mes. De no haber mediado esa caída, el «blue» habría mejorado casi el 3% en enero.
El dólar en las casas de cambio y en la plaza mayorista tuvo un alza del 0,85%. Si se compara esta suba con la inflación real se observa un aumento del atraso cambiario, una contradicción cuando se intenta desalentar las importaciones.
Los Discount en dólares y en pesos fueron los otros activos de excelente comportamiento. Estos bonos, que son los de referencia del canje de la deuda, subieron más del 9%.
Los cupones PBI tuvieron un mes de volatilidades y de comportamiento dispar. El emitido en pesos subió el 5,35%, mientras el nominado en dólares perdió el 0,64%. Los bonos medianos en dólares, que son los más atractivos por su seguridad para los inversores, tuvieron una buena performance, en particular el Bonar X, que avanzó el 3,32%. El Boden 2015 subió el 1,84%.
LAS ARCAS DE LOS BANCOS CENTRALES CRECIERON U$S 135.000 MILLONES EL AÑO PASADO
Argentina fue el único país de la región que no logró sumar reservas en 2011
Brasil fue el país que más dólares acumuló. Anticipan que las reservas del BCRA caerán también este año. El 'colchón' de la región es cinco veces el que existía en 2001
LEANDRO GABIN Buenos Aires
La acumulación de dólares por parte de los bancos centrales de América Latina siguió siendo la constante en 2011. A pesar de la crisis global, que desencadenó en muchos casos una huida de capitales, los países de la región incrementaron sus reservas internacionales.
La excepción a la regla fue la Argentina, que terminó con un nivel de reservas de u$s 46.300 millones, menor al cierre del 2010 cuando habían clausurado en torno a u$s 52.000 millones.
El temor de los inversores a un devaluación mayor (por la percepción de que el dólar estaba barato), sumado a los controles sobre el mercado cambiario que derivaron en cotizaciones paralelas más altas del tipo de cambio exacerbaron la fuga de capitales.
Pero el resto de los países de América latina tuvieron una excepcional performance. El que más se destacó fue Brasil, que sumó el año pasado u$s 86.000 millones a sus arcaSegún el pronóstico que manejan, las arcas del BCRA caerán a u$s 32.000 millones para el cierre del 2012. Claro que el caso local es único ya que se utilizan dólares del Central para cancelar deuda con los bonistas del exterior. En esa dinámica, es difícil que el BCRA logre comprar todos los dólares necesarios para compensar esa merma y terminar con un saldo a favor. La crisis que aún hoy se mantiene en los mercados y que influyó en gran parte del 2011, volverá a ser la clave.
Más allá, incluso, de los mega controles para contener la demanda de billetes verdes tanto por parte de los particulares como las empresas.
De todas formas, el ritmo de expansión de las reservas internacionales en latinoamérica sería 'según BofA' menor este 2012 al año pasado. No estiman grandes cambios para Brasil, Chile o incluso México, si bien acumularán más dólares a sus arcas.
¿Qué pasará en la Argentina| La lógica del Banco Central es aprovechar la época de vacas gordas como ahora cuando puede comprar dólares en el mercado cambiario. A pesar de haber arrancado el año con importantes compras por casi u$s 1.000 millones, las reservas subieron menos de u$s 300 millones.
Las reservas que ahora resguarda Alexandre Tombini pasaron de u$s 288.600 millones en 2010 a u$s 375.000 millones el año pasado.
En 2011 las reservas acumuladas en los bancos centrales de la región son casi cinco veces más elevadas que en 2001. Casi u$s 745.000 millones contra los u$s 150.000 millones de hace diez años atrás, según M&S consultores.
Como se dijo, el líder de la acumulación es Brasil. Por su parte, México y Chile registran subas por debajo del promedio regional, mientras que Argentina es el único país con caída de reservas en el último año y estancamiento en los últimos 4 años junto con Venezuela.
Para los analistas de Bank of America, Argentina volvería ser uno de los pocos países de América Latina que experimentará este año caída de reservas.