Quién produce la riqueza en la Argentina
Tomas Bulat Economista. Periodista
La derecha económica, cuando habla de distribución del ingreso señala que se derrama solo en la sociedad, siempre y cuando se permita liberar las fuerzas del mercado y dejar que la economía crezca. Es el famoso “efecto derrame” que muchas veces se ha prometido en Argentina, aunque no se ha cumplido.
Cuando habla la izquierda económica hace principal hincapié en la distribución del ingreso. Da por sentado que la producción llega por un efecto derrame, es decir que la producción de los bienes y servicios llegan solos.
La derecha hace énfasis en el crecimiento y la izquierda en la distribución y ambas tienen en común que el problema que no es su prioridad se resuelve de cierta manera solo. Estas posiciones son extremas, pero ni la distribución del ingreso está dada, ni el nivel de producción está dado. Ambos para mejorar e incrementarse necesitan de incentivos de los individuos y de las instituciones.
Argentina es un país rico
Este famoso mito que la Argentina es un país rico sumado a eso de que está condenado al éxito, logra la maravillosa combinación que no hay que laburar mucho, (ya somos ricos) y no hay que laburar bien (estamos condenados al éxito), por lo tanto no hay mucho más que hacer que distribuir mejor la riqueza que ya existe.
El problema es que esto es mentira. Tan mentira es que cada vez somos más pobres todos, aunque, por supuesto, unos mucho más que otros. Todos somos más pobres aun nuestros ricos.
Vale como anécdota que los ricos de Brasil no sólo compran muchas empresas argentinas, sino que también compraron la cervecera Budweisser y Burguer King. Mientras, en Argentina, se sigue hablando contra el capitalismo de los EE.UU.
La creación de riqueza es un fenómeno en el que interviene el hombre: para ser más gráficos, supongamos que caminamos por las montañas en San Juan y alguien nos dice que en esa montaña hay mucho oro. La pregunta es ¿cuánto vale esa montaña? La respuesta es que hasta que se organice un grupo humano, ponga máquinas, contrate obreros, la montaña sólo tiene valor paisajístico.
Hasta que no haya intervención humana, sea en forma de capital o trabajo, dicha montaña de oro no vale nada. Por lo tanto Argentina es un país de muchas potencialidades, pero pocas realidades. Lo países no son ricos, lo hacen ricos sus ciudadanos cuando se organizan y trabajan. Por mas potencialidad que haya, sin no hay trabajo y organización no hay riqueza.
La producción de bienes explica en la Argentina casi el 40% del PBI, mientras que los servicios el resto. En lo que respecta a los bienes casi la totalidad está provista por el sector privado visto desde el punto de vista de la oferta.
La producción agrícola, la producción minera, la producción industrial es toda de origen privado. Lamentablemente con dueños extranjeros que aprovechan los bajos precios de las empresas argentinas y su falta de financiamiento que las hace poco competitivas en el mediano plazo.
En los servicios, todo lo que tiene que ver con comercio minorista y turismo es privado, y explica la mayoría de la creación de riqueza de este sector.
El estado argentino sólo provee los servicios aéreos, a través de Aerolíneas, con un déficit estimado de $ 2600 millones este año y Aguas Argentinas que sólo puede hacer la inversión que le subsidia el gobierno nacional.
La modificación del plan monetario del BCRA
Los cambios de los límites del circulante en poder del público traerá un aumento de consumo de corto plazo seguido de una espiral inflacionaria que puede frenar la economía
Rodolfo C. Rossi Ex titular del BCRA
Recientemente el Directorio del BCRA modificó las metas de su Programa Monetario para el año 2010. El nuevo límite superior para el Agregado Monetario M2 (circulante en poder del público más depósitos en cajas de ahorro y cuentas corrientes) fue ampliado para Diciembre de 2010, de $ 234.075 millones a $ 254.706 millones. Ello implica un aumento del total de los Medios de Pagos del 18,9 %, fijado originalmente, al 29,4 %, ajustado ahora, con relación a Diciembre de 2009.
Asentando tal aumento, la titular del BCRA descartó que el ajuste de las metas pueda “acelerar la evolución de los precios”. “Lo que estamos haciendo -dijo- es un aumento de la demanda de dinero en la economía y por ello, se emitirá más”.
Es muy probable, que en tal aseveración, la funcionaria, esté incurriendo involuntariamente, en una desviación conceptual de la “demanda de dinero”.
Cuando aumenta la “demanda de dinero”, aumenta la “monetización de la economía”, aumenta el “encaje deseado”, o sea, aumenta el dinero en poder del público, por “confianza en la economía y en la moneda”. La relación M1/PBI es la que señala el nivel verdadero de la “demanda de dinero”. Por el contrario. Cuando emite moneda e incentiva el consumo, aumenta la velocidad de circulación del dinero y se desmonetiza la economía con la inflación. Nadie desea tener dinero que se deprecia con el aumento de los precios. Precisamente, la relación M1/PBI, en los últimos años, está disminuyendo.
El aumento de los depósitos a plazo fijo y su aumento, en relación al PBI, no señala en forma alguna, el nivel de monetización de la economía y su nivel de confianza. La relación M3/PBI (M3, es M2 más depósitos con interés), en numerosas oportunidades señala la existencia de una elevada tasa de interés en moneda local, positiva, en dólares estadounidenses u en otras monedas. También, puede estar señalando la revalorización de la moneda local, por la simultánea emisión monetaria existente, con la vigencia de un tipo de cambio, que continuadamente, se va atrasando en términos reales.
Industrias llevan tres meses con cortes de gas y frenan proyectos de inversión
Volvieron las restricciones a grandes empresas que, con intermitencias, se repiten desde mayo. Aseguran que la inseguridad energética frena ampliaciones
PABLO FERNÁNDEZ BLANCO Buenos Aires
Luego de una semana con suministro pleno, las grandes industrias volvieron a sufrir ayer cortes importantes en el suministro, de entre 30% y 50% de sus requerimientos, por orden del Gobierno, algo que las obligó a disminuir su producción. De esa manera, cumplieron tres meses con racionamiento en una de sus principales materias primas. Los cortes comenzaron a finales de mayo con crudeza y alcanzaron en julio su punto más crítico, con plantas paradas.
“Hasta la semana pasada teníamos el suministro que necesitábamos, pero el lunes por la noche nos informaron que debíamos aplicar restricciones por una protesta de empleados petroleros en el sur”, explicaron en una de las mayores consumidoras de gas del país.
La distribuidora Cammuzzi Gas Pampeana, por caso, envío a las compañías asentadas en el sur de la provincia de Buenos Aires una carta en la que establecía un límite de consumo para el último día del mes. La empresa justificaba esa restricción “debido a las medidas de fuerza del gremio petrolero que se están llevando a cabo en la provincia de Santa Cruz”, de acuerdo con la copia a la que accedió El Cronista.
Durante más de 10 días, y hasta principios de la semana, los trabajadores petroleros de Santa Cruz mantuvieron bloqueado el ingreso de crudo a la planta de almacenaje de Punta Loyola. Eso obligó a las empresas a disminuir la producción en sus yacimientos y recortó la provisión de gas en unos 5 millones de metros cúbicos (m3). A eso se sumó la posible llegada de una ola de frío al final de la semana, una ampliación del suministro a usinas eléctricas y la necesidad de mantener completa la carga en gasoductos.