Diferentes
formas de valuación de empresas por descuento de flujos y su comparación con lo previsto
en la Ley de Concursos y Quiebras en oportunidad del cramdown.
Pablo Russo
El artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras
establece el instituto del salvataje de empresas o cramdown. La reforma a la ley de
Concursos y Quiebras, dada en Mayo de 2002, introduce el concepto de valor de empresa
dinámico, en contraposición con el paradigma de valor histórico o estático que
contenía la originaria Ley 24.522. Nuestro trabajo expone los diferentes métodos
disponibles de valuación de empresas por descuento de flujos, las tasas de descuento a
utilizar, y propone sugerencias que, entendemos, contribuyen a la mejora del instituto.
Pablo Russo es
Contador Público, Especialista en Finanzas y Magíster en Finanzas (UNR).Es socio de Due
Diligence Advisory Group Argentina en la cual desempeña funciones de asesoría económico
financiera. Ha sido miembro de Jurados de Tesis de Maestría y Director de Tesis del mismo
grado académico.
CAPITULO I
El objetivo principal e ineludible en toda decisión
empresarial debe ser la máxima creación posible de valor para el accionista. Por tanto,
todas las decisiones de inversión que una empresa evalúa, deben tener como premisa dicho
objetivo. Una de las maneras en que las empresas buscan crear valor es mediante los
procesos de fusiones con otras empresas. Las fusiones entre empresas son una decisión de
inversión más y solo deben llevarse a cabo si cumplen con la premisa de maximización
del valor para el accionista. Existen otras razones pero ninguna es tan poderosa y
equitativa como la mencionada.
En procesos de fusión, se agrega valor si se logran
sinergias. Hemos mencionado que al adquirir una empresa, se está ante un proyecto de
inversión que persigue la creación de valor. Será entones una buena decisión
financiera el adquirir una empresa cuyo precio de compra sea inferior al valor de esa
empresa. Ahora bien, ¿cómo se determina ese valor?
Muchos de los fracasos en procesos de fusiones se deben a
una incorrecta valoración de la empresa objetivo, subestimando o sobreestimando los
efectos sinérgicos.
Debe comprenderse que una incorrecta valuación destruye
valor en lugar de crearlo, lo cual genera perjuicios no solo a los inversores sino
también a la sociedad toda, pues una mala decisión genera una mala asignación de
recursos con el consiguiente castigo económico.
Existen varias alternativas a la hora de valuar una
empresa. Básicamente existen tres formas tradicionales en la medición del valor y dentro
de estas, diferentes posibilidades. Y asimismo existe una cuarta alternativa superadora a
las tres mencionadas, la cual constituye el estado de arte de la disciplina, y es la
valuación utilizando el método de las opciones reales.
La primera alternativa es la valuación basada en la
información histórica contable. No es mayormente utilizada pues presenta serios
inconvenientes derivados de las convenciones de la contabilidad y además, analiza
principalmente información del pasado. No será abordada en el presente trabajo.
La segunda es la valuación por múltiplos, la cual
tampoco será tratada aquí por no ser una opción recomendable pues solo constituye una
forma rápida pero muy poco precisa de determinar un valor.
La tercera y más aceptada es la determinación del valor
actual de los flujos de caja que se espera produzca la empresa durante el horizonte de
evaluación o cuando ya esté gestionada por su adquirente en procesos de fusiones o
adquisiciones. Es decir que no utiliza información histórica sino proyectada. Dentro de
esta modalidad existen cuatro métodos y con los cuatro debe llegarse al mismo resultado;
es decir existe una equivalencia entre ellos y son los que desarrollaremos aquí.
Valuación de empresas mediante flujos de fondos
descontados
Una de las técnicas más utilizadas por los practicantes
de la valuación de empresas y la evaluación de proyectos de inversión, es el flujo de
fondos descontado (Discounted Cash Flow, en adelante DCF). En dicha técnica el flujo de
fondos de la compañía es descontado por el costo de capital de una alternativa de riesgo
comparable, para obtener el valor intrínseco de las acciones y de los activos de la
firma.
El valor intrínseco es en tal sentido un valor normativo, el valor de mercado que
debería tener la compañía si el mercado la valúa correctamente. Una
característica de la técnica del descuento de flujos es que combina información
financiera con información del mercado de capitales. La primera proviene de los estados
contables de la firma, como los balances, el estado de resultados y el estado de
evolución del patrimonio neto, lo cual permite apreciar como ha sido el management de los
activos y pasivos. La segunda se refiere a la volatilidad de las acciones de la firma, el
rendimiento que se espera del mercado accionario en su conjunto, el rendimiento libre de
riesgo, etc.
La ventaja que ha presentado la valuación por medio del
descuento de flujos por sobre otras técnicas (por ejemplo la valuación por múltiplos)
es que la primera obliga al analista a introducirse en el detalle de las cifras, lo fuerza
a un estudio línea por línea. Esto es sumamente importante por ejemplo en casos de
compras de empresas o fusiones, pues permite apreciar cuales son las fuentes generadoras
de fondos y de valor.
En los métodos de valoración que abordaremos, uno de los componentes básicos es el
conjunto de los flujos de caja que se espera que la empresa genere en el futuro; el otro
elemento importante es el rendimiento mínimo que se requerirá a esa inversión. Con
ambos componentes se puede estimar el valor actual del proyecto, es decir, el valor actual
de la empresa para un potencial comprador. Y es en este contexto donde se enmarca el
análisis del flujo de caja libre para la empresa y de los diferentes flujos que existen.
El flujo de caja libre o free cash flow
Es el beneficio operativo después de impuestos, al que
se le agrega las amortizaciones (pues no consumen fondos), se le deduce los aumentos en
activos fijos y se le añade o deduce, según corresponda, las variaciones en el capital
de trabajo. Es decir que es el exceso de flujo de caja generado por una empresa, obtenido
después de impuestos, que se encuentra disponible para todos los suministradores de
capital, a saber, accionistas y acreedores.
Representa el flujo de fondos que genera la empresa, con independencia de cómo es
financiada. Y esta es la razón por la cual debe observarse cuidadosamente que, como es
considerado después de impuestos, el tributo que se le deduce no es necesariamente igual
al tributo pagado, sino que aquel se calcula sobre el resultado operativo, es decir que es
el impuesto que la empresa hubiera pagado si no hubiese financiado parte de sus
aplicaciones con capital de terceros pues los intereses de las deudas afectadas a la
obtención de ganancias gravadas son deducibles en la mayoría de las legislaciones
impositivas sobre la renta.
El capital cash flow
Es el flujo de fondos total para los inversores, es
decir la suma de los cash flow que estos tienen derecho a percibir; dividendos para los
accionistas y cambios en el nivel de las deudas y los intereses para los acreedores.
Entonces es posible escribirlo de la siguiente manera:
| Capital cash flow = Dividendos + intereses +/- |
deuda |
| o bien |
|
|
| Capital cash flow = FCF + |
escudo fiscal |
|
El equity cash flow o flujo de caja para el
accionista
Es el flujo de efectivo residual para los accionistas,
luego de que se han abonado los intereses y los impuestos, teniendo en cuenta además las
inversiones necesarias en capex, en working capital y las variaciones en el endeudamiento.
Valor de la empresa por los diferentes métodos.
No expondremos en el presente artículo las fórmulas
pertinentes las cuales pueden ser consultadas en el trabajo académico que dio origen a
aquel. Nos limitaremos aquí a decir que una vez conocidas las diferentes medidas del
flujo de caja, es posible obtener el valor de la empresa a partir de ellos.
El valor de la empresa a
partir del cash flow para los accionistas o equity cash
flow surgirá del valor de los flujos que corresponden a sus propietarios, descontados a
la rentabilidad exigida por estos para así obtener el valor presente de la participación
accionaria; y a ese valor se le adicionará el valor presente de la deuda, al cual se
arribará descontando los flujos de esta a la tasa exigida por los prestamistas.
El valor de la empresa a
partir del free cash flow se obtiene descontando este a
la tasa de costo promedio ponderado del capital para la empresa o WACC después de impuestos, a efectos de incorporar la
ventaja impositiva derivada de la estructura de capital, que no está reflejada en el
flujo.
Por su parte al valor de
la empresa a partir del capital cash flow se arribará
luego de descontar el mismo a la tasa de costo promedio ponderado del capital para la
empresa o WACC antes de impuestos, por
razones contrarias a las expuestas.
Finalmente, el valor de
la empresa según el Adjusted Present Value indica que
el valor de la deuda hoy más el de los recursos propios de la empresa apalancada, es
igual al valor de los recursos propios de la empresa sin apalancar más el valor del
ahorro de impuestos debido al pago de intereses. Por tanto nos permite diferenciar cuanto
del valor de la empresa corresponde a las decisiones operativas (valor creado por el
activo) y cuanto a las decisiones de financiamiento.
Por último, concluimos que el valor de la empresa debe
ser el mismo con cualquiera de los cuatro métodos; solo debe tenerse en cuenta descontar
los diferentes flujos de fondos a la tasa apropiada. El valor intrínseco de la empresa es uno solo.